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CONTEMPORANEOS DE FAMA MUNDIAL

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Máxima y la familia real dieron el último adiós al príncipe Friso

viernes, 16 de agosto de 2013

Máxima y la familia real dieron el último adiós al príncipe Friso
Asistieron al funeral del hermano del rey Guillermo, quien murió el lunes último tras estar 18 meses en coma por un accidente de esquí
La familia real asistió al funeral del príncipe Friso.
Foto: Reuters 
AMSTERDAM.- La familia real holandesa dio hoy su último adiós en Lage Vuursche al príncipe Friso , fallecido el lunes a los 44 años como consecuencia de los daños sufridos hace 18 meses en una avalancha de nieve.
La familia real asistió al funeral de a pie desde el castillo Drakensteyn hasta la iglesia. Al frente del cortejo fúnebre se encontraba la madre de Friso, la ex reina y hoy princesa Beatriz, su viuda, Mabel, y sus hijas Luana y Zaria, de ocho y siete años.
Tras ellas caminaron el rey Guillermo Alejandro, hermano mayor de Friso, la reina Máxima y sus hijas, Amalia, Alexia y Ariane. Al funeral asistieron un centenar de personas, entre ellas el rey Harald de Noruega, padrino de Friso.


 
Máxima, Beatriz y Guillermo encabezaron la triste caminata. Foto: AFP 

El coche fúnebre con el ataúd, adornado de flores, llegó por la mañana al lugar, al igual que mensajes de condolencias enviados desde todo el mundo. El pueblo y la iglesia fueron acordonados para garantizar la privacidad de la familia.
En la localidad suiza de Lech, donde el príncipe sufrió el accidente mientras esquiaba el 17 de febrero de 2012, más de mil personas participaron ayer en una misa funeral.
Agencias DPA y Reuters.

¿Por qué la Justicia holandesa retiró los cuadros de Máxima?

domingo, 28 de julio de 2013

¿Por qué la Justicia holandesa retiró los cuadros de Máxima?

Los jueces dijeron que no querían los retratos de la reina consorte en sus salas de audiencias. Sí quedaron los de su marido, el rey Guillermo.
¿Por qué la Justicia holandesa retiró los cuadros de Máxima?
¿Por qué la Justicia holandesa retiró los cuadros de Máxima?
La Justicia de Holanda dispuso el retiro de los retratos de la reina consorte de los Países Bajos, la ex argentina Máxima Zorreguieta, de los tribunales de La Haya: los jueces no quieren realizar las audiencias en su presencia debido a que "no es jefa del Estado", se supo este martes.

"Aunque ya no está en la Constitución, los jueces juzgan 'en nombre del jefe de Estado', según la tradición, y el título de reina no es un título oficial, Máxima no es jefe de Estado", explicó Arnoud Boer, vocero del Palacio de Justicia de La Haya.

Magistrados que integran ese tribunal y otros de la Corte de Apelaciones de La Haya "hicieron saber que les molestaba tener fotos de Máxima en las salas de audiencia, porque no es jefe de Estado", añadió Boer.

La economista, que nació en Argentina pero se nacionalizó holandesa, se convirtió en reina consorte de los Países Bajos el 30 de abril pasado, luego de que su esposo Guillermo Alejandro fuera coronado como nuevo monarca de la Casa Orange-Nassau.

Siguiendo la tradición, los retratos de la reina Beatriz, que abdicó al trono, fueron retirados de los edificios públicos y se los reemplazó por los de su hijo, el rey, solo o junto a Máxima. La ceremonia de juramento e investidura de Guillermo Alejandro, quien estuvo acompañado por Máxima y sus tres hijas, se realizó hace casi tres meses en la Iglesia Nieuwe Kerk ante las dos cámaras de los Estados Generales.

La familia de Máxima no estuvo presente en los actos, como ocurrió en su casamiento, en virtud de la resistencia que tiene entre los holandeses la figura de su padre, Jorge Zorreguieta, por haber sido funcionario de la última dictadura. 

viernes, 31 de mayo de 2013

Máxima: una reina activa y chic


Recorre las provincias holandesas y recibe a mandatarios. Sus looks.
Máxima como reina consorte de Holanda tiene una agitada agenda recorriendo cada una de las provincias de los Países Bajos, además de recibir a mandatarios extranjeros y participar de actos protocolares.
Fiel a su estilo que ya tiene un sello, eligió vestidos y tapados, tanto lisos como estampados. Cabello recogido y tocados para complementar los equipos.

Guillermo y Máxima asistieron a su primer acto como reyes de Holanda

domingo, 5 de mayo de 2013


Guillermo y Máxima asistieron a su primer acto como reyes de Holanda

Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda.
Los reyes Guillermo-Alejandro y Máxima de Holanda asistieron en Ámsterdam, junto al primer ministro del país, Mark Rutte, a la conmemoración del Día de los Caídos en la Segunda Guerra Mundial, en el primer acto oficial de los nuevos monarcas.

A la ceremonia, que tuvo lugar en la plaza Dam de la capital holandesa, no asistió la princesa Beatriz, informó la cadena de televisión holandesa NOS, citada por la agencia EFE.

En esta conmemoración, los holandeses recuerdan a los civiles y militares asesinados desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, pero también a los caídos en operaciones de paz.

La celebración en la céntrica plaza de Amsterdam fue precedida por una ceremonia en la Iglesia Nueva, escenario de la investidura el martes pasado de Guillermo-Alejandro de Orange como nuevo monarca de los Países Bajos.

Después de la polémica que provocó la inclusión de soldados alemanes en el homenaje a los caídos del año pasado, en esta ocasión los organizadores decidieron excluirlos ante la amenaza de boicot por parte de comunidades judías, indicó el portal de información DutchNews.

Algunas agrupaciones judías expresaron igual su disconformidad por que el Día de los Caídos se extendió a fallecidos en conflictos después de 1945.

A partir de 1961, este día empezó a homenajear a las víctimas del conflicto entre Holanda e Indonesia y, más tarde, a los fallecidos en misiones de mantenimiento de la paz en Líbano, Bosnia o Afganistán.

En tanto la Casa Real neerlandesa a través de un comunicado confirmó que la princesa Beatriz sí acompañará a los nuevos reyes y al primer ministro mañana en los festejos del día de la Liberación holandesa.

Las primeras horas de Máxima como reina

jueves, 2 de mayo de 2013

Ofreció junto a su marido un desayuno de despedida para los invitados de honor a la investidura. El sábado y el domingo participará de las celebraciones por el Día de la Liberación de Holanda.

Tras una jornada agotadora, en la que fue protagonista de las asunción al trono de su marido, la argentina Máxima Zorreguieta comienza a cumplir su rol de reina consorte.
Luego de la asunción del martes, la flamante reina de Holanda y su marido se levantaron ayer muy temprano junto a sus hijas para ofrecer un desayuno de despedida a los invitados de honor a la ceremonia de investidura.
Acompañados por la ahora princesa Beatriz de los Países Bajos, Guillermo y Máxima, saludaron a los últimos miembros de las Casas Reales en irse de Holanda.
La mayoría se había quedado a dormir en Ámsterdam, luego de la larga jornada que comenzó con la abdicación de la reina, siguió con la proclamación de Guillermo y Máxima y cerró con un paseo en barco por el río Ij y el "baile del rey", una cena de gala en la que celebraron la llegada de los nuevos reyes al trono.
Las hijas de la pareja, Amalia –que ahora es la nueva heredera al trono y princesa de Orange- Alexia y Ariane, acompañaron a sus papás en el desayuno que se ofreció en el Palacio Real. Por primera vez en los últimos días, se pudo ver a las nenas vestidas de calle, cada una con un conjunto diferente, como lo hacen cotidianamente.
Máxima eligió un trajecito color rosa chicle con zapatos y cartera al tono. Mientras que Guillermo Alejandro se puso un traje azul oscuro con corbata celeste. Lejos los dos de los impresionantes vestidos y frac que habían usado en la jornada de la asunción.
La primera actividad pública de Máxima como reina será el próximo sábado cuando acompañe a su marido al Monumento de la Liberación. Cada 4 y 5 de mayo, se celebra en el país el fin de la Segunda Guerra Mundial. En Los Países Bajos, la fecha de la liberación tuvo lugar el 5 de mayo de 1945.
Cada 4 de mayo, los holandeses celebran el Día de la Conmemoración Nacional en la Plaza Dam en memoria de los caídos durante la guerra. Y 24 horas después el Día de la Liberación. Máxima y Guillermo, junto a la princesa Beatriz, recordarán esa fecha acompañados por el primer ministro Mark Rutte. El sábado dejarán una ofrenda floral en homenaje a los soldados fallecidos. Harán dos minutos de silencio, cantarán el himno nacional y se leerá una poesía elegida en un concurso. Históricamente, los alumnos de las escuelas primarias se suman luego con sus propias ofrendas. Los dos minutos de silencio son una tradición muy respetada en Holanda y en la mayoría de las casas y empresas todo se para para recordar a las víctimas. Los festejos del 5 de mayo suelen ser mucho más alegres con festivales, conciertos y exposiciones en las 12 provincias de Holanda.
La próxima actividad confirmada de Máxima como reina será el 23 de mayo. Ese día inaugurará el primer hospital para pacientes de cáncer de mama. En su nueva agenda como reina, durante mayo y junio, Máxima y Alex –como le gusta llamar a su marido- visitarán cada una de las provincias holandesas para empaparse del amor de sus súbditos.

Máxima, la mejor carta de presentación de Holanda al mundo

Máxima, la mejor carta de presentación de Holanda al mundo

POR MARÍA ARCE

La argentina ayudó a mejorar la imagen de la monarquía a la que los súbditos consideraban demasiado fría y distante.
“El príncipe Willem Alexander no podría haber elegido una mejor novia que la argentina Máxima Zorreguieta”. La frase la publicó Radio Netherlands, uno de los servicios de noticias más importantes de Holanda, cuando se cumplieron 10 años del anuncio del compromiso entre la argentina y el heredero al trono holandés. Desde aquel entonces, Máxima viene trabajando al 100% para dar lo mejor de sí y convertirse en la mejor embajadora de su país de adopción.
Marco Hochgemuth es editor de Internacionales de Radio Netherlands y escribió un artículo en el que explicó cómo Máxima logró convertirse en la mejor “tarjeta de negocios” de los Países Bajos ante el mundo. Habían pasado pocos meses de su noviazgo con el heredero al trono de Holanda cuando Máxima recibió el visto bueno de la reina Beatriz. A partir de entonces comenzó un arduo proceso de preparación para convertirse en princesa. Clases de holandés (hasta 12 horas al día), de historia, cultura, costumbres y tradiciones de ese país contra el que había gritado los goles en la final de la Copa del Mundo de 1978. Argentina le ganó a Holanda por 3 a 1. Y Máxima los aplaudió con pasión sin imaginar jamás el futuro que le esperaba.
A pesar de aquella intensa preparación, el éxito de Máxima parece haber sido seguir siendo ella misma. Incluso, se lo dijo a Kate Middleton, luego de que se anunciara la boda de la plebeya inglesa con el príncipe William de Inglaterra. “Mantente fiel a vos misma. Es un trabajo adorable”, le dijo la argentina que tenía  más de 10 años de experiencia en el puesto real.
Para Hochgemuth, esa es una de las claves de la Maximanía: la naturalidad de la argentina, que conquistó al príncipe holandés a pura simpatía. “Las primeras imágenes de Máxima en los Países Bajos llegaron en septiembre de 1999, con un video de una linda fiesta en la playa en Argentina. Una joven bailando, bebiendo y riendo en compañía de algunos amigos de América Latina. También fue una fiesta similar la que reunió a Willem Alexander con Máxima en 1999. Con su cámara, Máxima, se abalanzó sobre el príncipe. Willem Alexander se sorprendió. "¿Qué estás haciendo? ¿Quién demonios es ella?", pensó el príncipe. Pero luego reconoció: "Fue amor a tercera vista", dijo el periodista.
Pero el cariño y el respeto que despierta entre los holandeses no se basan sólo en su naturalidad. Máxima aprendió a ser princesa –y ahora reina- y a cumplir con sus responsabilidades al pie de la letra. Es una profesional que se exige a tope y que supo transformarse en la mejor carta de presentación de Holanda al mundo. A donde va hace quedar de maravillas a su país de adopción. Nunca se le conocieron escándalos, caprichos ni malos tratos como a otros miembros de la realeza.
Máxima es un ejemplo de integración
En un país en el que la inmigración es una prioridad en la agenda política, Máxima ha hecho todo lo posible para servir como un ejemplo de integración. Cuando la pareja se presentó ante los holandeses el 30 de marzo de 2001, en televisión y en directo, ella hablaba muy bien el holandés, con un encantador acento español. Meses de lecciones y numerosos consultores la habían instruido en todos los aspectos de la ciudadanía, cultura y costumbres holandesas. El arduo curso de integración se completó en septiembre de 2001 con un recorrido de presentación por las 12 provincias holandesas y cuatro ciudades principales. A todos esos lugares, Máxima llegó acompañada de Guillermo Alejandro en su papel de novia. Y a todos se los metió en el bolsillo. Si con el príncipe fue amor a tercera vista, no hay duda que con el pueblo holandés fue un flechazo directo al corazón. “Me tratan como si fuera Madonna”, le dijo una vez a su hermana menor Inés.
Máxima es un ejemplo como hija
Máxima es la hija de Jorge Zorreguieta, quien llegó a convertirse en secretario de Agricultura durante la última dictadura en Argentina, que dejó 30 mil desaparecidos entre 1976 y 1982. El primer ministro holandés, Wim Kok, tuvo que poner en marcha una investigación inmediata sobre el papel de Zorreguieta en el año 2000 cuando el noviazgo entre la argentina y el príncipe se asentaba. El resultado fue lo que se conoce como Informe Baud. El prestigioso historiador Michiel Baud fue contratado para realizar durante cuatro meses una profunda investigación sobre el padre de Máxima. Para Baud no hay dudas de que el funcionario tuvo que haber estado al tanto de la situación, pero dijo que era prácticamente imposible que él estuviera personalmente involucrado en las violaciones a los derechos humanos. Máxima recién respiró aliviada cuando el Parlamento holandés autorizó el compromiso. Pero la felicidad le duró poco. La condición era que su padre no estuviera presente en la boda. Con todo el dolor del alma, la argentina aceptó. Su papá, para quien todos dicen que es su preferida, le pidió perdón por teléfono. Y Máxima le hizo el mejor regalo del mundo: hizo que interpretaran Adiós Nonino en la ceremonia de casamiento. Ella lloró a mares y a los holandeses se les desarmó el corazón al ver a esta hija conmoverse así por la ausencia de su padre.  Muchos sintieron que habían llegado demasiado lejos al prohibirle a esa jovencita estar con su padre en el día más importante de su vida y lloraron con ella.
Máxima fue un ejemplo como novia
La de “prometida” fue la primera faceta que le conocieron los holandeses. Guillermo Alejandro le pidió casamiento a Máxima una tarde mientras patinaban juntos por los jardines del Palacio Real. Como debía ser, el príncipe se arrodilló y le pidió casamiento. Lo hizo en inglés para tratar de despistarla. Máxima quedó en shock. "Yo tenía mucho frío, ¡pero dije que sí de todo corazón!", confesó tiempo después. Máxima llamó a su familia a los gritos para contarle. Los preparativos se pusieron en marcha a todo vapor y, como cuando la entrenaban para convertirse en princesa, dijo que sí a cada sugerencia de la reina y de sus asesores. Aceptó casarse en invierno cuando soñaba hacerlo en primavera. Ni chistó cuando le dijeron que el diseñador y el vestido ya habían sido elegidos por Beatriz, tampoco cuando le pidieron revisar y aprobar la lista de invitados. Apenas protestó cuando le dijeron que debía firmar un acuerdo pre-matrimonial. En la boda, el 02/02/2002 Máxima apareció radiante con un vestido blanco de cuello chimenea y corte imperio de Valentino. Aunque el vestido había costado 160 mil dólares, hasta el día anterior la novia se había sentido en él como una enorme torre de yeso. Pero a todo dijo que sí. Fue la novia perfecta. La que se animó en el balcón del palacio a comer a besos a su flamante marido. Algo nunca visto por los holandeses que pedían más y más besos entre la pareja.
Máxima es un ejemplo como filántropa
El siguiente éxito de Máxima como princesa se basó en la construcción de una carrera dedicada al servicio social. Como economista y banquera, Máxima es una verdadera autoridad en el micro-financiamiento. Uno de sus objetivos ha sido expandir los microcréditos a los países más pobres. Incluso, llegó a ser nombrada asesora especial de la ONU en el campo de las microfinanzas. Pero no sólo eso. La ahora reina acompaña a varias instituciones de beneficencia y está directamente implicada en numerosas iniciativas centradas en las mujeres y los jóvenes. Los niños son otra de sus debilidades. Se la puede ver seguido en hospitales, acompañando a enfermos e inaugurando pabellones que mejoran la asistencia de los que menos tienen. En su discurso de investidura, Guillermo Alejandro lo dejó bien en claro. El papel social será el más fuerte que seguirá representando su esposa a quien definió como “una holandesa entre los holandeses”.
Máxima es todo un ícono de la moda
Aunque de jovencita le prestaba poca atención a lo que se ponía y solía andar con ropas holgadas y hasta un tanto desaliñadas, apenas ingresó a la familia real, Máxima supo que pondrían bajo la lupa cada cosa que hiciera y se pusiera. Una vez más, demostró que es una excelente alumna, que escucha y capitaliza lo que le enseñan. Máxima aprendió a vestirse como princesa. A lo largo de la última década, se convirtió en un ícono de la moda. Al principio se la veía en público siempre con cuellos altos y vestidos que tenían el ok de la reina Beatriz. Pero de apoco, fue descubriendo y mostrando su estilo. Un estilo que empezaron a copiar miles de holandesas. Las pashminas que tanto le gustan se volvieron su símbolo personal. Y el color naranja, uno de los que más le aplauden cuando lo elige como cuando festejó sus 40 años. También los looks osados, como al que se animó en la entrega de Premios Edison. Máxima se calzó un vestido de cuero negro con botas de caña alta y medias al tono. El pelo suelto, bien natural, le daba un look rock star que al público le encantó.  Uno de sus diseñadores favoritos, el holandés Jan Taminiau dijo que Máxima, al igual que el resto de las latinas “tiene ese sentido elegante de la seducción en su ADN”. El día de la investidura volvió a demostrar que sabe de moda. Se cambió en cuatro ocasiones. Eligió un sencillo modelo para la abdicación; impactó con un imponente vestido azul cobalto en la ceremonia de asunción y se la vio bellísima en otro en tonos vino y beige para la noche. Para la foto oficial como reina eligió un vestido color bordó, atemporal, para una imagen que pasará a la historia.
Máxima es un ejemplo como mamá
A cada paso, Máxima debía probar que el día que la eligió Guillermo Alejandro no se había equivocado. Como esposa del futuro rey de Holanda sabía que entre sus obligaciones estaba la de gestar un heredero. En su primer embarazo tuvo que cuidarse mucho porque le subía la presión y terminó incluso haciendo reposo. Finalmente, el 7 de diciembre de 2003 dio a luz a Catharina-Amalia, su primera hija. El papel de madre es uno de los que mejor le salen. Se nota que cría a sus tres hijas con naturalidad y muy de cerca, aunque tenga la ayuda de niñeras argentinas. Tras Amalia vinieron Alexia (2005) y Ariane (2007), “la más latina de todas”, según declaró en público. “Cuando se ríe se ríe en serio y cuando llora también”, contó sobre su hija. Máxima es admirada por cómo participa en la educación de las princesitas. Las lleva al colegio, trata de hacer las tareas con ellas y es la más firme a la hora de decir que no. También a la hora de dar el ejemplo. En 2010, Máxima obligó a Amalia a vaciar su alcancía para ayudar a las víctimas del terremoto de Haití y más de una vez les ha hecho juntar juguetes para nenes necesitados.  En la ceremonia de asunción se pudo ver cómo, de costado, pispeaba que sus hijas estuvieran todo el tiempo contenidas.
Máxima es un ejemplo como  argentina 
Aunque Máxima recibió la nacionalidad holandesa como regalo en su 30 cumpleaños y de manos de la propia reina, su sangre es 100% argentina. A sus hijas les habla en castellano para que puedan entenderse con sus tíos y abuelos que viven en el país que la vio nacer y en el que vivió hasta los 25 años, cuando emigró a Estados Unidos, sin saber que no regresaría jamás. Sin embargo, cada vez que puede vuelve. Le gusta pasar alguna de las fiestas de fin de año junto a su familia en el sur del país, escucha tango como su padre, desayuna con dulce de leche (light) y busca alfajores por Ámsterdam. Le encanta salir de shopping en Buenos Aires y comprar artesanías locales. También conserva su pasaporte argentino. Aunque se presenta como holandesa nacida en Argentina, Máxima no oculta el amor por su tierra. Y eso se le nota. A tal punto que ha hecho que los holandeses se interesen más por la Argentina. Desde que ella es princesa se ha incrementado el turismo hacia nuestro país, las academias de tango florecen como hongos y las parrillas se cuentan entre los restaurantes preferidos en Ámsterdam.
Máxima es un ejemplo como relacionista pública
Aunque alguna que otra vez se le ha escapado alguna palabrota (“Son unos desgraciados”, les dijo a unos fotógrafos que la perseguían y la hicieron caer al piso), otra de las apuestas de Máxima ha sido llevarse bien con la prensa. Para satisfacer la enorme demanda de los medios de comunicación, Máxima y la Casa Real organizan tradicionales posados junto a sus hijas y su marido tanto en verano como en invierno. Incluso, varios de ellos han sido en la Patagonia a donde suele venir en diciembre para visitar a su hermano Martín que vive allí. Aprendió a que nunca debe quitarse la sonrisa, a que los flashes la acompañan día y noche y hasta a pedir perdón en nombre de sus guardaespaldas. Más de una vez, tuvo que disculparse por la rudeza de quienes la cuidan cuando alguien quiso acercarse a pedirle una foto.  Su calidez y simpatía son sus mejores armas. Gracias a ellas, ayudó a mejorar la imagen de la monarquía a la que sus súbditos consideraban demasiado fría y distante. Ella es todo lo contrario: cariñosa, cordial y espontánea. Tiene “ángel”. 
Máxima es un ejemplo de sinceridad
Si se equivoca lo admite y no duda en dar marcha atrás si ha metido la pata. Mostrarse vulnerable, pero sobre todo sincera son otros de los rasgos que los holandeses adoran de Máxima. Será su princesa (ahora reina) pero es humana y como todos comete errores.  Reconocerlos y aprender de ellos de cara a la sociedad le ha valido el reconocimiento y el cariño de la gente, como cuando se supo que junto a su maridoestaban construyendo una mansión en Mozambique, uno de los países más pobres del mundo y los súbditos casi los devoran. La pareja aceptó que se habían equivocado y salieron a vender la casa. Asunto zanjado. O cuando Máxima dijo en un discurso de 2007 que “la identidad holandesa no existe” y le dijeron de todo. Ella terminó por conceder que se expresó mal y que realmente había querido decir era que la nación holandesa era demasiado ecléctica como para definirla como algo estanco. El amor con sus súbditos, de nuevo sobre ruedas.
Máxima será un ejemplo de reina consorte
La argentina tiene muy en claro que su posición dentro de la monarquía holandesa es de la mano de su marido y que él es y será el protagonista absoluto del reinado que comenzó el 30 de abril. A diferencia de su suegra Beatriz que fue jefa de Estado, Máxima es “la mujer de”. Ella misma vivió de cerca lo que significa ser consorte. Su suegro, Claus, acompañaba a la reina a todas partes y la representaba cuando era necesario pero siempre fue tratado como príncipe, ni siquiera rey consorte hasta que falleció en 2002. Consciente de que su rol será limitado y para que no queden dudas, Máxima lo ha repetido hasta el cansancio: “Me comportaré como hasta ahora”. Su trabajo como reina consorte será la de apoyar a su esposo. “Si el rey no puede ir a un lugar, puedo representarlo, pero nunca sustituirlo", explicó. Esta actitud, que Máxima ha sabido tener desde el comienzo, le ha valido la confianza de su suegra que, llegado el momento, no dudó en abdicar a favor de su hijo mayor y, en consecuencia, de su nuera argentina. El día anterior a abdicar, Beatriz lo dejó más que en claro. Antes los invitados de honor a la asunción de su hijo confesó: "Máxima es una bendición"

Reina Máxima, la argentina que enamoró a Holanda

miércoles, 1 de mayo de 2013

Las ceremonias comienzan hoy a las 5. La investidura de Guillermo y su esposa es a las 9. Beatriz, que abandona el trono, dedicó elogios a su nuera: “Tiene un gran corazón”. Fervor en las calles.
Con una historia de reyes desastrosos y distantes, los holandeses prefieren a las matriarcas como reinas. Para romper una monotonía de 123 años, a la soberana Beatriz la sucederá un varón, Guillermo Alejandro, pero el país ya ha conseguido que lo proteja otra matriarca, Máxima, argentina y reina consorte. La diferencia es que es abierta, humana, espontánea, exótica, divertida y se ha transformado en el miembro más popular de la Familia Real y de todo el país. Dicen que ella es “la que manda” en la nueva pareja real y quien ha hecho realmente feliz a un rey que resistía su implacable destino.
A partir de las 5 de la mañana de hoy, hora argentina, cuando la reina Beatriz abdique y más tarde (a las 9) se concrete la ceremonia oficial de investidura de su esposo Guillermo Alejandro, Máxima se convertirá en la reina consorte, en medio de fiestas populares, bailes y un enorme entusiasmo que conmueve a esta ciudad. Anoche, Amsterdam ya era una fiesta interminable. La municipalidad contrató músicos y la ciudad fue un carnaval naranja despidiendo a la reina Beatriz y dando la bienvenida a Máxima y Guillermo. Nadie durmió para tener lugar en la ceremonia de inauguración. En los canales, los barcos estaban repletos de amigos, vecinos, desconocidos que celebraban en plena madrugada. La cerveza corría en cataratas, en un mar naranja, los colores de la Casa de Orange. Coronas, sombreros de cowboy con strass, tiaras principescas, guirnaldas, capelinas, camisetas. Todo servía para ser un holandés o un turista “Royal” .
La figura de Máxima está presente en todos lados. Es que en sólo 10 años ella se “holandizó” a una velocidad vertiginosa, en un proceso que dejo atónita hasta a la reina Beatriz. Aprendió a hablar correctamente holandés, después de internarse en una escuela de idiomas de Bruselas, adaptó los sombreros a sus rasgos tan vascos Zorreguieta, se vistió con elegancia argentina y el presupuesto de los Orange Nassau, una de las casas reales más ricas del mundo, y se transformó en la plebeya más elegante y al mismo tiempo naturalmente espontánea de las casas reales europeas.
Anoche, en un discurso transmitido por TV cuando se dirigía a la cena de gala con sus invitados de todo el mundo, la reina Beatriz dedicó elogios a su nuera: “Es una bendición”, dijo y agregó que Máxima tiene “un gran corazón” y “un sentimiento puro” y que espera que pueda “desempeñar un papel especial” como reina consorte.
La reina Beatriz adora a Máxima porque consiguió que su hijo y heredero quiera ser rey y goce de esa posibilidad, que hasta el aterrizaje de la economista y banquera argentina en su vida vivía como un tormento su sueño de ser “una persona normal”. Esta cosmopolita ex alumna del exclusivo colegio Northlands le hizo entender que podía reconciliar ser un soberano y disfrutar de la vida.
La doctora Daniela Hooghiemstra, que escribió el best seller “No se nace para el trono sin castigo”, explicó el fenómeno. “Ella le ha enseñado cómo hay que tener esta posición especial y disfrutarla. Guillermo siempre había sufrido esa posición” contó a Clarín (ver pág. 6).
Cada soberano impone su propio estilo en Holanda y cada reina ha sido más diferente a la anterior. Guillermina, la reina de la resistencia contra los nazis, Juliana, la monarca de la gente y Su Majestad Beatriz, prusiana disciplina para recuperar la jerarquía institucional.
El rey Guillermo Alejandro y su reina consorte Máxima serán diferentes, populares, accesibles y sus súbditos podrán llamarlos como ellos quieran. Desde su Majestad o Su Alteza Real a Guillermo y Máxima. Su rol también será distinto: serán unificadores del país y la mejor fórmula para promover el reino y su histórica capacidad de hacer negocios globales.
El historiador Henk Te Velde es profesor de historia holandesa en la Universidad de Leiden, donde toda la Familia Real se ha educado. El prestigioso académico coincide con las encuestas y dice que Máxima “es la persona más popular de la Familia Real de Orange. Probablemente la influencia en su marido será en dos direcciones: ella es buena en relaciones públicas y Guillermo Alejandro era mucho más tímido 20 años atrás que ahora”.
La reina Beatriz perdió frente al parlamento sus poderes de ser intermediaria en la formación del gabinete de gobierno, en un reino donde la política era muy consensual hasta la aparición del populismo derechista antiinmigrantes. Esa pérdida no le preocupará a Guillermo Alejandro porque él prefiere otra misión menos política, más social y económica: unir, aliviar las tensiones sociales y promover el reino en el exterior.
Pero Máxima no tiene un rol constitucional ni político. Será reina consorte y solo asesorará a su marido, no al reino.
Con su carcajada fácil y sus conocimientos de economía, Máxima aparece frente a los inmigrantes como alguien humano, que entiende sus problemas, habla un holandés con acento y es extranjera como ellos, adaptándose a su país. Entiende sus dificultades de la vida cotidiana, su binacionalidad, su bilingüismo, su religión y su multiculturalidad y al mismo tiempo, es la reina.
Shalah Aafar es uno de ellos. Nació en Marruecos pero es un holandés marroquí. “Máxima es natural, humana, simple. Va a ayudar en la integración en este país”, pronosticó Affar, un ingeniero electrónico. Kimberley del Prado, una “wedding planer” que cree que “las cosas están cambiando en Holanda”, señaló: “Guillermo y Máxima van a ser aún más abiertos pero tendrán que ser mas duros con el gobierno, que se sirve a sí mismo y no a la gente”.
No todos opinan lo mismo, aunque son minoría. Mariam, una anticuaria de La Haya que prefiere no dar su apellido, es terminante: “Yo no quiero como reina a una mujer con ese padre. Es inaceptable para Holanda y a ella le gusta el poder, sin límites”.
“Una pareja normal”. El sueño de Guillermo Alejandro de ser un “holandés normal” se volvió realidad gracias a la astucia y la apertura de una princesa argentina desinhibida, ambiciosa y muy inteligente.
“La popularidad de Máxima es porque es muy cálida, con una personalidad abierta y habla de todo”, contó Anita Ishwardt, médica. “Ella tiene mucho conocimiento sobre Holanda y es muy importante”.
Máxima es una católica en un país calvinista, austero, igualitario, donde el dinero cuenta y se mide con consciencia. Su monarquía es constitucional. Sus reyes trabajan y por eso abdican las reinas: para que sus hijos comiencen su carrera más jóvenes. El deber de un rey es servir a los holandeses. Esa es su función.
Su vestuario y sus permanentes vacaciones en el extranjero inquietan a los holandeses. Es su rol de “celebrity” el más incomprendido por sus súbditos.“La probable crítica, especialmente de los populistas de derecha, es que la Familia Real es parte del jet set internacional”, consideró el historiador Henke Te Velde.
La misión más dolorosa para Máxima debe haber sido admitir que debía criticar el pasado dictatorial de su padre, Jorge Zorreguieta, sin matices, no invitarlos al casamiento y aceptar la exclusión de él y su madre María Pame de cualquier acto oficial holandés. Un duro precio a pagar por una hija para ser una reina.
Lo establece el diputado Jeroen Recourt, laborista y experto constitucional: “Máxima es nuestra nueva reina, la mayoría de la gente la quiere. Las cosas que su padre hizo o no, no son responsabilidad directa de Máxima”.
Desde hoy Máxima Zorreguieta Cerruti será la reina consorte. Máxima, la más holandesa de las argentinas o la única argentina “holandizada” para siempre.

Una silbatina para Boudou al verlo aparecer en la alfombra roja

La comunidad holandesa, congregada en el Hipódromo de Palermo, reprobó la presencia del vicepresidente argentino en la ceremonia, cuando fue enfocado por la transmisión oficial.

La transmisión de la ceremonia de investidura real enfocó al vicepresidente argentino y desató una reacción en Argentina.
La comunidad holandesa se concentró en el Hipódromo de Palermo y allí, una pantalla gigante, muestra la ceremonia en su totalidad. Y en el momento de que Amado Boudou fue enfocado, la silbatina estalló.
En la tribuna oficial del hipódromo, hombres y mujeres con la bandera acompañaron desde temprano la entronización de Guillermo y Máxima.
Diplomáticos y familias de origen holandés se mezclaban con curiosos que pasaban y prestaban atención a partes de la ceremonia.
Pero en el momento de la aparición en la alfombra roja de Holanda del vicepresidente argentino, desató los silbidos de los concurrentes.
La delegación argentina está encabezada por Boudou, quien está acompañado –entre otros- por la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkés de Alperovich.

Guillermo Alejandro asumió con elogios a su madre y a Máxima

Agradeció a Beatriz por sus 33 años de reinado y de su mujer dijo que “tomó el país entre los brazos y se convirtió en holandesa entre holandeses”.

"Viva el rey”, seguido de tres hurras. Así culminó la ceremonia que desplegó toda la pompa real, digna de una de las más tradicionales casas europeas. Guillermo y Máxima ya son reyes de Holanda y la fiesta sigue en las calles, con cerveza, bailes y desfiles. “Quiero desempeñarme como rey con toda la fuerza que me han dado”, dijo Guillermo en su juramento, la parte central de la ceremonia de investidura. Pero el punto más emotivo fueron las palabras que dedicó a su madre, la reina Beatriz, y a su esposa.
 Con un largo e imponente manto de armiño sobre sus hombros, Guillermo agradeció a Beatriz por sus 33 años de reinado, pero también por haber cumplido plenamente su rol de madre, “apoyo en los momentos tristes” y esposa. También la elogió porque nunca se abandonó a la “popularidad ligera” sino que siempre tuvo un estilo de “estabilidad, porque representa la tradición”. Su madre, poco afecta a las emociones, se la veía conmovida con las palabras de su heredero. Sonrió, envió un beso a su hijo e incluso derramó alguna lágrima.
 A su esposa Máxima, sentada a su lado, el rey le dedicó otro pasaje de su discurso. “Tomó el país entre los brazos y se convirtió en holandesa entre holandeses”, dijo y señaló que la argentina está lista para “ponerse al servicio” de Holanda. Ella le sonrío con cariño y aplomo.
 A los holandeses también les habló. Les pidió “colaborar con creatividad, espíritu de empresa y apertura” y él se comprometió a proteger la “libertad y los derechos” de todos los residentes, prestando más atención a los que se sienten “vulnerables. “El hecho de que el rey no tenga responsabilidades políticas no significa que no tenga responsabilidades, agregó, recordando que su madre fue “monarca, esposa, madre e hija y no ha fallado en ninguna de sus responsabilidades”.
 La reina Máxima estaba espléndida, con una tiara histórica de la reina Emma y un vestido de encaje azul eléctrico de diseñador holandés y capa con amplias hombreras, del mismo color que los vestidos de sus hijas. Entró con Guillermo de la mano a la Iglesia Nueva, donde se habían casado hace 11 años, con aire solemne ante las decenas de representantes de las casas reales del mundo y jefes de Estado y gobierno.
 En medio de las hurras de su pueblo, la procesión fue iniciada por Catharina Amalia, Alexia y Arianne, vestidas con azul eléctrico y moños al tono. Las seguía su abuela Beatriz, ahora princesa de Orange, de azul oscuro y con sombrero y una roseta en su banda y el resto de la familia real, con sus príncipes y princesas. Cada uno de ellos posaba para los fotógrafos. Todos entraron a la iglesia para esperar a los nuevos soberanos, en un protocolo milimetrado pero funcional. Las princesitas se sentaron junto a su abuela, que les hablaba con ternura después de que las chiquitas ensayaran ayer la ceremonia.
 Entre los invitados reales desplegaron sus más espectaculares uniformes militares los hombres y los vestidos más elegantes las mujeres. El príncipe Carlos de Inglaterra, que presenció la asunción de la reina Beatriz en 1980 y aún sin poder llegar al trono británico, estaba en su uniforme naval y se lo veía triste, como siempre. Camilla, su esposa, repitió el tocado de laureles de su casamiento en un vestido largo lila. Philipe y Matilde de Bélgica lucían esplendorosos .
 Las recomendaciones de no usar sombreros fueron abandonadas. Laurentine, la esposa del príncipe Constantino, lucía una espectacular pamela. Letizia de España estaba de gris y con un “fascinator” de plumas acompañada por el príncipe Felipe, con barba rala. El beige en la pamela y el vestido fue elegido por Victoria de Suecia, la futura heredera y madrina de Catharina Amalia. La esposa del heredero de Brunei estaba cubierta por su velo islámico.
 La ceremonia va a ser recordada por la reaparición de la princesa Masako y su esposo, los herederos de Japón, después de su larga depresión. Con un vestido beige largo y un sombrero, la ex graduada de Harvard y ex diplomática, sonreía con calma. El príncipe de Mónaco, Alberto, llegó sin Charlene, su esposa sudafricana.
 Europa estaba representando por el presidente de la Comisión Europea, José Barroso. No demasiado lejos estaba Kofi Annan, ex secretario de las Naciones Unidas y su esposa finlandesa.
 Tras la ceremonia, Guillermo y la nueva reina Máxima ya investidos regresaron al Palacio real, donde ofrecieron una recepción a las 18 miembros de las familias reales, a los legisladores, el Consejo de Estado, gobernadores, y primeros ministros de Aruba, Curazao y St Marteen, a las delegaciones extranjeras más el personal diplomático y otros dignatarios.
 Luego irán hasta el Eye Amsterdam, un espectacular museo inaugurado por la ahora ex reina Beatriz en el puerto, para partir después en un paseo marítimo junto a sus hijas, escoltado por una caravana de barcos, para saludar a sus súbditos. Los holandeses bailarán hasta la medianoche para celebrar en la plaza de Dam la llegada de los nuevos reyes.


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