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CONTEMPORANEOS DE FAMA MUNDIAL

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Fama de los argentinos

sábado, 26 de octubre de 2013

La extraña fama de los argentinos en el exterior

Arrogantes, apasionados por las compras, el fútbol y el psicoanálisis: así nos ven los extranjeros fuera de casa.
WASHINGTON.- Se dice de mí... Que soy arrogante. Que soy frívolo. Que soy inseguro. Que soy un italiano que habla español y se cree británico. Que desprecio a mis vecinos de América latina por su sangre indígena y su aspecto mestizo.Que tengo una pelota de fútbol en la cabeza o la cabeza en una pelota de fútbol. Que gasto fortunas en cirugías estéticas, ropa y psicoanálisis. Que vengo del país de las mujeres más bellas, bulímicas y anoréxicas casi todas ellas. Que sonrío al cielo cuando hay relámpagos, porque pienso que Dios está fotografiándome. Que duermo poco, fumo mucho y ceno demasiado tarde. Que podría suicidarme si me arrojara desde lo más alto de mi ego, el pequeño argentino que todos llevamos dentro.
La fama no es cuento: "En la que se ha denominado, a veces, la ciudad más neurótica del mundo, tal vez sea lógico que reine Woody Allen -escribe Anthony Faiola, corresponsal de The Washington Post-. Es cierto. En la ligeramente paranoica, a menudo hipocondríaca y siempre atormentada de culpa capital argentina, que ostenta el mayor número de psicoanalistas per cápita del planeta, el excéntrico actor y director es lo que Jerry Lewis a los franceses: uno de los pocos norteamericanos proclamado genio".
La fama no es nueva: "Durante mucho tiempo, los argentinos estuvieron orgullosos de su arrogancia, quizá como una manera de ocultar sus inseguridades acerca de su verdadera identidad -rubrica Calvin Sims, corresponsal de The New York Times-. Hacen gala de su origen y cultura europeos ante sus pares latinoamericanos. Pero las reformas sociales y económicas sugieren que ya no merecen la reputación de altivos".
La fama cunde: "El mejor negocio del mundo es comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que dice que vale -dice un humorista mexicano-. Sienten que son iguales al resto de los mortales sólo cuando tienen complejo de inferioridad. A un taxista del Distrito Federal le tocó llevar a uno, camino a Cuernavaca, que quería comprobar desde la montaña cómo se veía la ciudad sin él".
La fama sorprende: "Miran fútbol en plena temporada de basquetbol -observa Rick Jervis, redactor de El Nuevo Herald, de Miami-. Comen morcillas, salchichas hechas con sangre. Manejan como el peor chofer, pero a diez veces la velocidad".
La fama hostiga, y los argentinos terminan siendo bichos raros. Tan raros que, en algunos casos, la gente de las provincias trata de no ser confundida con los porteños, destinatarios no asumidos de las bromas más frecuentes. Todas ellas están vinculadas con su presunta superioridad: "Jesús era tan humilde que nació en Belén pudiéndolo hacer en Buenos Aires", ponen en boca de ellos.

"MACANUDO, CHE"

A los oídos de los extranjeros, especialmente de los latinoamericanos, suena extraño el cantito que perciben cuando habla un argentino, porteño en especial, y el uso de palabras inusuales fuera de Buenos Aires, como che, pibe, viste (latiguillo con signo de pregunta) y macanudo.
"Macanudo, che", justamente, terminó repitiendo en su casa un taxista puertorriqueño de Nueva York que, por hablar español, fue contratado durante una semana por una pareja de argentinos: "Mi mujer me decía algo y yo le respondía macanudo, che -sonríe José González-. Entonces, ella apagó el televisor, me miró fijo y me preguntó qué quería decir macanudo, che".
La pareja de argentinos, según el taxista, compró de todo: ropa, zapatos, radio, televisor, videocasetera, teléfono, computadora... En el aeropuerto trabaron una discusión con la empleada de la compañía aérea, ya que debían pagar 700 dólares por el exceso de carga. Al final, de puro insistentes, terminaron desembolsando apenas 200.
La pasión, a falta de buen fútbol en los Estados Unidos, son las compras. El 73 por ciento de los argentinos desembarca en Miami, ya sea para quedarse o para seguir viaje. A la caza de ellos y de los brasileños, en particular, están los vendedores de electrodomésticos y de computadoras. Los carteles anuncian que hablan español ("spanglish") y portugués ("portuñol").
"Les fascina el shopping", afirma Michael Aller, coordinador de turismo y convenciones, y jefe de protocolo de la ciudad de Miami Beach. En los registros del Greater Miami Convention and Visitors Bureau de 1997 figura la visita de 308.691 argentinos que dejaron en las cajas registradoras 448.837.000 dólares, un 11 por ciento más que en 1996. Son los quintos en el ranking, después de los canadienses, los brasileños, los alemanes y los venezolanos (creadores del "déme dos").
Miami es uno de los pocos lugares de los Estados Unidos en donde el mate no es visto como una droga peligrosa. Termos y bombillas campean en las playas. El argentino tipo, 44 años de edad, profesional, ejecutivo o dueño de una compañía, va de vacaciones con su familia (3,03 personas), permanece 7,5 noches en hoteles de Miami Beach (ciudad preferida por el 42,10 por ciento) y gasta 1454,64 dólares (sin incluir los pasajes de avión ni los souvenirs ).
Al ego nuestro de cada día, con la avenida más ancha del mundo (9 de Julio) y la calle que nunca duerme (Corrientes), contribuyeron últimamente las relaciones carnales con los Estados Unidos, después de varios años de antagonismo, con el carnet de socios mayores extra NATO, exclusivo en el continente, y con la admisión de una cuota anual de 20.000 toneladas de carne made in las pampas , aún magra, tras seis décadas de veda.
A diferencia de los otros latinoamericanos, los argentinos son los únicos que no necesitan visa si permanecen 90 días o menos en los Estados Unidos. Aquellos que ingresan más de tres veces por año pueden obtener una tarjeta magnética, Inspass, con la que evitan la tediosa fila de Inmigración. " Argies , por aquí", ya dividen las aguas en los aeropuertos.
Pero todo extranjero se asombra cuando se entera de que Buenos Aires está casi empatada con Nueva York en el récord mundial de psicólogos y psiquiátras: 111 cada 100.000 habitantes, según revela Clifford Krauss en el Times: "Los argentinos hablan en forma tan abierta de ir a su analista como de ir al mercado. La costosa terapia es parte de la vida de la clase media, como unas vacaciones en las playas de Mar del Plata o los boletos para la temporada de ópera en el Teatro Colón". Es como si se ufanaran de sus propias neurosis.
Por eso, según el corresponsal Faiola, películas como "Mighty Aphrodite" (Poderosa Afrodita), "Everyone says I love you" (Todos dicen te quiero) y "Deconstructing Harry" (Los secretos de Harry), de consumo más artístico que masivo en su lugar de origen, tienen tanto éxito de taquilla en la Argentina. Es el tercer mercado de Woody Allen, después de los Estados Unidos y Francia.
"¿Por qué Woody Allen en la ciudad del tango? -especula Faiola-. Simple: los argentinos, como el mismo Allen, tienden a creer que tienen más problemas que el resto del mundo, y adoran analizarse hasta la muerte."
El estigma de la arrogancia argentina va de la mano de una educación que, según admiten todos, supera la media. De ella se nutren desde la mayor comunidad judía de América latina, afincada en Buenos Aires, hasta los hijos de los inmigrantes de otros orígenes. Consta también en las fichas del Departamento de Estado: los argentinos, comparativamente, gozan un alto estándar de vida, y la mitad de la población se considera a sí misma de clase media.
En "Los otros americanos", un libro escolar de español, las autoras, Nina Lee Weisinger y Marjorie Johnston, hacen decir a Alberto, un estudiante ficticio: "Buenos Aires se llama el París sudamericano. Para su tamaño tiene más millonarios que ninguna otra ciudad, y todo el mundo parece tener dinero. Como Nueva York, es una ciudad cosmopolita y se ve en sus calles gente de muchas nacionalidades que habla varias lenguas. Hoy día esta capital dista de Nueva York siete días por aeroplano, y se dice que dentro de poco sólo distará cuatro días". Fue editado en 1934.

BUENOS AIRES, EN LA MIRA DE HOLLYWOOD

WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- En la película "Independence Day", el rayo de los extraterrestres pulveriza la Casa Blanca. En "Mars Attacks!", los marcianos invaden ciudades de los Estados Unidos. En "Starship Troopers", la cosa cambia: no queda piedra sobre piedra en Buenos Aires. Y el protagonista de la película, un porteño que habla inglés y visita, antes de la invasión, la casona en medio de las despobladas pampas en la que viven sus padres, se venga de los insectos gigantescos que pretenden destruir la Tierra.

"¿ARGENTINO? MARADONA"

Pregunta y respuesta, expresadas por la misma voz, hablan de la asociación libre con el nombre del país. Antes era Evita, gracias a Madonna. O Gardel. O El Che. O Borges y Cortázar, en los círculos intelectuales. O Menem y Cavallo, entre los políticos y los brokers . O Batistuta.
Pero es como si Maradona hubiera superado a todos, acaso por el tiempo multimediático en el que le tocó ser ídolo de multitudes. "Ah, la mano de Dios", sugieren, aludiendo al gol contra los británicos en 1986. Y una mueca de mal humor cuando la conversación aterriza en las drogas.
Inquietud por la economía, después del 5000 por ciento de inflación. Diferencias entre la carne argentina y la norteamericana. El tango. Algún chiste ingenuo sobre argentinos: "Los perros de allá ladran: Esteee... ¡Guau!". Una réplica sobre norteamericanos: "Quienes hablan tres idiomas son trilingües, quienes hablan dos son bilingües y quienes hablan uno son americans ".

GUELAR: "SOMOS LOS MÁS CONSCIENTES DE NUESTRA LOCURA"

WASHINGTON (De nuestro corresponsal).- "Los argentinos somos los más conscientes de nuestra locura -dice el embajador ante los Estados Unidos, Diego Guelar-. La ciudad de Buenos Aires es muy especial, como Nueva York o París, y tiene sus propias ceremonias, como el psicoanálisis. Si al psicoanálisis puede llamárselo ceremonia, claro. Creo, sin embargo, que la arrogancia que se le atribuye al porteño es parte de su sentido del humor."
Guelar, entrerriano de nacimiento, porteño por adopción, sostiene que la arrogancia puede ser parte del sentimiento de provinciano exiliado que arrastran los porteños: "El jefe de gobierno (Fernando de la Rúa) es cordobés y un ex intendente, como Carlos Grosso, es chaqueño", abunda en detalles.
Todas las ciudades grandes, sobre todo aquellas en las que el hombre suspende los ritos del pago chico, como la siesta, tienen algún componente de locura, según explica.
"La prepotencia del porteño es algo sí como el orgullo de la pertenencia -afirma Guelar-. Pienso que va a ayudarnos el nuevo status de ciudad Estado. Durante muchos años, la Argentina tuvo un problema de identidad en el que la relación con nuestros vecinos estaba marcada por una vocación de diferenciarnos, pero, a la vez, mantuvimos una política de fronteras abiertas." Y agrega: "Ni en los peores momentos de la desocupación, con una tasa del 19 por ciento, se levantó una voz política para expulsar a los chilenos, los bolivianos, los paraguayos o los uruguayos que viven en el país. Eso puede ser una contradicción con nuestra arrogancia".

MOSCAS BLANCAS

Los argentinos, sin embargo, suelen ser moscas blancas en reuniones con latinoamericanos, ya que son considerados algo así como europeos, o intrusos, en un continente al cual no se sienten integrados.
"Sí, eso molesta un poco, sobre todo por la actitud altiva que tiene el porteño", confiesa Santiago Canton, director de Información Pública de la Organización de Estados Americanos (OEA) y ex director de América latina del National Democratic Institute (NDI), brazo internacional del partido de Bill Clinton.
Canton, nacido en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires, radicado aquí desde hace 10 años, todavía se sorprende cuando un porteño, en un diálogo con norteamericanos o en un taxi, se siente orgulloso de ser confundido con un italiano o con un francés.
"Yo no creo que Buenos Aires sea una ciudad europea, sino una mezcla de Europa con América latina -indica-. Evolucionó, nos guste o no, como las otras capitales del continente, respetando los ciclos políticos y culturales. Que algunos argentinos se sientan más europeos y marquen la diferencia es otra cuestión. Ese intento es real. Por eso, nos dicen arrogantes. Entre los latinoamericanos siempre hay pica entre los países, pero, habitualmente, la Argentina es el blanco de todos." .

Libertad Lamarque

jueves, 24 de octubre de 2013

Libertad Lamarque (* Rosario, 24 de noviembre de 1908 – † Ciudad de México, 12 de diciembre de 2000), fue una actriz y cantante argentina que se hizo famosa en toda América Latina, siendo una de las figuras más respetadas. También tuvo importante participación en el cine mexicano.
Considerada la estrella argentina con mayor carrera internacional, Lamarque ha participado en todos los medios: cine, teatro, televisión y radio. Ha recibido numerosos e importantes premios en diversos países. Con 85 años de carrera, participó en melodramas, comedias, dramas e infantiles.
Se consagró en sus comienzos en cine, convirtiéndose en una estrella desde su juventud. Se destacan sus actuaciones en ¡Tango!, Madreselva, Puerta cerrada, El alma del bandoneón, La casa del recuerdo entre otras, que formaron parte de la historia de la cinematografía. Siempre vigente y con el apoyo de su numerosa familia, Lamarque nunca abandonó los escenarios y el canto.
Dirigida por grandes directores como Luis César Amadori, Luis Saslavsky, Alberto de Zavalía, Mario Soffici o Carlos Borcosque, actuó junto a los galánes más importantes de aquellas épocas: Florén Delbene, Arturo de Córdova, Jorge Negrete, Pedro Vargas, Pedro Infante, Santiago Arrieta, entre otros.
Al momento de su muerte, contaba con 67 películas: 21 en Argentina, 47 en México y 1 en España, sumado a 800 temas musicales registrados, 7 ciclos televisivos y una infinidad de obras teatrales. Tuvo una hija, Mirta, 10 nietos, 12 bisnietos y poco después de su deceso, nacería en poco tiempo su tataranieto. Uno de sus nietos se desempeña como cantante de folklore.
Infancia y juventud
Su padre, Gaudencio Lamarque, de ascendencia francesa nació en Uruguay y se radicó en Rosario, provincia de Santa Fe. Anarquista y hojalatero, se casó a los 32 años con Josefa Bouza (apodada Pepa), viuda que contaba con seis hijos a su cargo. Gaudencio había sido esquilador de ovejas, fabricante de juguetes y artesano de flores de papel, tareas que realizaba para sostener la numerosa familia. La única hija del matrimonio nació en Rosario el 24 de noviembre de 1908 bajo el signo de Sagitario y debido a su filiación anarquista la llamó Libertad. Amamantada por su hermana mayor Eduviges, creció muy cerca de la disciplina de su abuela paterna.
De pequeña presentó grandes dotes artísticas y comenzó su carrera de actuación profesionalmente a los siete años de edad. Participó en obras como Las víboras, pieza teatral de Florencio Sánchez, en actos de beneficencia y fiestas para los presos de allí en los que su padre colaboraba en la organización. Cuando era joven ganó un premio en un carnaval de disfraces por su traje de sirena, recibió una medalla de oro en el concurso infantil del Eden Park y se la llamó "Reina del corso". Mientras era adolescente hizo su primera gira teatral con un elenco en el interior, que abarcaba el sur de Buenos Aires. Realizó sus estudios en el Colegio Juan Blanco, de la calle Buenos Aires en Rosario.
Comienzos profesionales [editar]En 1926 se mudó con su familia a Buenos Aires a la calle Corrientes, hallada en el Centro Porteño. Más tarde su padre le comentó a Libertad que busque una carta y escriba lo que le dictara: esa carta fue enviada al entonces dueño del teatro El Nacional, Pascual Carcavallo, quien también era un reconocido empresario. Carcavallo la aceptó, le pagó clases de actuación a ella y a todo el elenco del teatro, permitiéndole hacer un papel en una obra de Julio Sánchez Gardel llamada El dueño del pueblo y tras hacer una interpretación de Tanita de la proa, vestida de marinero, le solicitó una interpretación de Mocosita, que la recomendaba Salvador Merico y Olinda Bozán, y que a la semana fue reemplazado por Tatuaje y luego por Pato, La cumparsita, Langosta y El ciruja. Trabajó asiduamente con él por un año y con $300 mensuales como sueldo. Luego, intervino en un sainete titulado: La muchacha de Montmartre, de José Saldías, integrando un trío vocal con las actrices Antonia Volpe y la ya mencionada Bozán, siendo acompañadas por Rafael Iriarte en la guitarra.
Dos meses después, debutó en Radio Prieto y fue contratada por RCA Víctor, quien le pagaría $150 por cada disco, pero luego cobraría el doble por cada mes. El 26 de septiembre de 1926 grabó su primer disco, Chilenito, de Agustín Irusta y Gaucho Sol, de de Santiago Rocca y Atilio Supparo, para la empresa Víctor para la cual grabó durante toda su carrera de ocho décadas, aunque anteriormente había grabado un disco para el mismo sello pero nunca fue estrenado. Gaudencio, al darse cuenta que su hija tenía un gran éxito por delante mudó su hojalatería a Buenos Aires a la calle Paraná, mientras que su esposa y su hija se encontraban cerca de allí. Libertad recordaba que ganaba $500 quincenales, y que cuando se lo otorgaban se lo entregaba directamente a su padre.
Inició su carrera en teatro y radio, luego siguió con el cine. En 1927, contra la voluntad de su padre, se casó con Emilio Romero, un apuntador del teatro Smart, con quien el mismo año tuvo a su única hija, Mirta, que llegó a incursionar como cantante en dos oportunidades. En 1929 actúa en la clásica obra El conventillo de la paloma, de Alberto Vaccarezza, que había sido llevada al cine años anteriores, en 1925, pero en esta ocasión Libertad encarnó a la muchacha que llaman "Doce Pesos". Vestida por la casa Las María Luisa (a la cual concurrían importantes figuras del espectáculo), Lamarque continuaba en el teatro y cantando cada vez con roles más importantes, a tal punto que, con casi treinta años ya era considerada una estrella.
Las primeras grabaciones que realizó en los años 20 fueron eléctricas, conocidas como sistemas de grabación ortofónica. Luego llegaría la grabación analógica, y finalmente el sistema digital sería quién registrara su voz.
En 1931, durante una gala benéfica en el Teatro Colón, cantó los tangos Cumparsita y Taconeando, por la cual fue elegida Reina del Tango, siendo escoltada por Rosita Montemar y Fedora Cabral. Ejerciendo la actividad del canto, se caracterizó por tener una tonada muy aguda, incluso llegó a interpretar el tango Volver junto a su máximo exponente Carlos Gardel y además, actuó en sainetes porteños como La vida es un sainete y Cortafierro, de Alberto Vaccarezza, donde interpretó el tango Araca, corazón. En 1932, conmemorando las 1000 presencias escénicas, realizó una gira por Paraguay y diversas provincias del interior junto a músicos como Gregorio Rivero, Ángel Las Heras y Nicolás Ferrari. Luego de filmar su primera película, es convocada por Luis César Amadori para actuar al lado de Florencio Parravicini en una compañía revisteril en el Teatro Maipo, con un gran elenco de actores como Alberto Anchart y León Zárate. Las grabaciones se suceden ininterrumpidamente, solo entre 1934 y 1936 hubo un intervalo. A su vez se presentó durante varios años en el Teatro Liceo, realizando su mayor interpretación en Tres valses, con Roberto Airaldi en 1940.
Consagración
En 1929 comenzó el rodaje del filme mudo Adiós, Argentina, donde encarnó a una paisana y se estrenó al año siguiente. Allí cobraba $100 pesos diarios, pero no hubo muchos días de filmación. En 1933 fue contratada por Argentina Sono Film para protagonizar la primera película sonora argentina: ¡Tango!, de Luis José Moglia Barth, donde por contrato, ningún integrante del elenco debía figurar antes que Libertad, compuesto por Tita Merello, Alberto Gómez, Alicia Vignoli, Pierina Dealessi y Carmencita Calderón. Ese mismo año se estrenó Dancing, que a pesar de ser el segundo film sonoro, no tuvo éxito a diferencia de su predecesor.
Además recibió un gran éxito en radios como LR3 (llamada Belgrano desde 1935) o El Mundo donde recibió una gran suma de dinero, compitiendo con Niní Marshall, Pepe Arias y Luis Sandrini. Poco después fue elegida "Miss Radio", según una encuesta realizada por la revista Sintonía, de 1934, en la que obtuvo 57.483 votos. En 1935, mediante una discución con Emilio Romero, Libertad intentó suicidarse arrojándose desde el balcón de la habitación que compartían en un hotel de Chile, pero cayó sobre un toldo cerrado que le salvó la vida. Después Romero raptó a su hija y se la llevó consigo a Uruguay y, mediante un proceso de divorcio que duró varios años, Lamarque encontró a su hija en Montevideo. Emilio murió ese mismo año.
Libertad Lamarque en Ayudame a vivir (1936).En 1935 fue considerada actriz melodramática tras su excelente actuación en El alma del bandoneón, junto a Pepita Muñoz. En 1936 intervino en uno de sus más grandes éxitos componiendo a Luisita en Ayúdame a vivir, de José Agustín Ferreyra. El argumento, diseñado por el ya mencionado director y Lamarque, narra las desventuras románticas de una joven y evidentemente recoge experiencias personales de la propia Lamarque, introduce la innovación de interrumpir el diálogo para continuarlo con una canción entonada por la actriz. En Argentina tuvo gran éxito de público que se prolongó cuando fue exhibida en los otros países latinoamericanos y en España.
"El hecho de haber escrito el argumento no me lo perdonó el periodismo "casi" en general, y nos cayeron despiadamente, pero el público argentino dijo "sí" desde el primer momento, y el público es irrefutable, él no sabe de entretelones ni de intereses, es imparcial y aplaude lo que le gusta. Así vimos por toda América durante varias décadas Ayúdame a vivir, iluminando las pantallas cuando los dueños de los cines necesitaban fondos urgentes, para levantar algún pagaré".
Para la empresa SIDE y con 78 minutos de duración, en 1937 el romance musical Besos brujos la tuvo entre el reparto al igual que a Florén Delbene. En una escena, la actriz presenta el tango que lleva el mismo nombre que la película y hace referencia a la situación que atraviesan los protagonistas en la historia. Tres películas de Lamarque con José Agustín Ferreyra: Ayúdame a vivir, Besos brujos y La ley que olvidaron fueron íconos del melodrama y todas mantuvieron algo característico: siempre aparecían cuadros musicales, batieron éxitos en Cuba y México, y fueron un suceso sus estrenos, especialmente el de Ayúdame a vivir, en el cine Monumental, donde la gente presente allí por la repercusión, comenzó a mover el automóvil en el que se trasladaba Lamarque. En países como Cuba fue tan popular, que era normal que las personas en las confiterías o bares, en lugar de ordenar un café cortado, pidieran un ayúdame a vivir.
En 1938, Libertad Lamarque recibió una propuesta de Hollywood (EEUU) para incorporarse a elencos internacionales, la cual fue rechazada y con Hugo del Carril intervino en Madreselva, del mismo año, que significó un éxito rotundo con apoyo del público y de la crítica. La trama explica el amor y desamor entre una modesta muchacha de barrio, hija de un titiritero inmigrante, y un famoso actor. La película fue llevada incluso, a Estados Unidos, y estuvo dirigida por Luis César Amadori, uno de los dueños de SACI. Interpretó a Nina Miranda en Puerta cerrada, donde tuvo como galán a Agustín Irusta y a Luis Saslavsky en el guión del drama de 1939.
Después de actuar en Caminito de Gloria, fue secundada por Silvana Roth en La casa del recuerdo, basada en el argumento de María Luisa Bombal y Carlos Adén y con la cual inauguró la década del 40. En 1941 y 1942 filmó dos películas poco recordadas en la actualidad, pero con valorables actuaciones: Una vez en la vida, de Carlos F. Borcosque y Yo conocí a esa mujer, con libretos de Carlos A. Petit. Para 1942 pasó a los Estudios San Miguel, con el cual siguió trabajando y su primer labor con éste fue en En el viejo Buenos Aires, al lado de Amelia Bence y bajo las órdenes de Antonio Momplet.
Homero Manzi escribió el guión de Eclipse de sol (1943) basado en una obra de Enrique García Velloso. Esta película fue uno de los últimos populares trabajos de Libertad Lamarque. Luego de componer a Lola Morel en un título de 1944, fue convocada para encabezar junto a Eva Duarte su último filme en Argentina antes del exilio, a pesar de que en 1947, dos años después, se estrenó Romance musical, preparada tiempo atrás.
En 1944 un terremoto produjo varios daños en San Juan, y hubo unas 10.000 víctimas. Como otros militares nacionalistas del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), Juan Domingo Perón pertenecía al gabinete del presidente de facto Pedro Pablo Ramírez ejerciendo como secretario de Trabajo y Previsión y secretario de Guerra. Ante la tragedia, Perón encabezó una convocatoria dirigida a figuras notorias como Lamarque, Mirtha Legrand, Mecha Ortiz, Silvana Roth y Niní Marshall (de quien fue íntima amiga), entre otras, quienes colaboraron donando dinero. Marshall otorgó $4964, 50, su hija $1000 y Libertad $3900.
En 1945, tras un noviazgo secreto, Libertad contrajo matrimonio con Alfredo Malerba, que también estaba ligado al ámbito artístico. Ella lo definía como el hombre de su vida y la persona que sostuvo su carrera durante más de 40 años. Hacia 1946 fue la estrella principal del programa auspiciado por jabón Federal en Radio Belgrano, emitido los jueves y domingos en horario central. Por la misma emisora, también cantó en un festival solidario contra la poliomielitis. Tuvo un polémico enfrentamiento con la actriz y cantante Tita Merello, quien también se convirtió en una de las figuras más populares del país.
Su relación con Eva Perón
Libertad Lamarque en su autobiografía expresa que en Argentina a partir de que Juan Domingo Perón llega a la presidencia de Argentina en 1946 no obtuvo más contratos para trabajar en el país, y lo atribuye a su mala relación con Eva Perón.
Afirma que hizo gestiones para modificar la situación e incluso se entrevistó con Eva Perón pero que todos negaban que existiera una prohibición respecto de su persona.[1] Marisa Navarro sostiene que la verdadera razón del exilio eran las dificultades de la industria cinematográfica vinculadas a la escasez de celuloide.[2]
Un número importante de autores coincide en que durante el régimen peronista hubo un grupo de artistas que tuvo grandes dificultades para trabajar o que directamente no podía hacerlo. Se había corrido la voz de que Libertad ya "no corre", que significaba exactamente "Evita la prohibió", por lo que resulta razonable que los empresarios sin esperar una confirmación oficial se abstuvieran de formular proyectos que la incluyeran. Dicho en otras palabras, una vez en la calle esa versión es coloreada además con un relato, desmentido por la artista, según el cual le había dado una cachetada a Evita en la época en que filmaban, y por ello los empresarios hubieran contratado a Lamarque sólo en caso de haberse producido una intervención oficial expresa en su favor, lo que no sucedió.

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